El desorden de mi vida
las cicatrices de mi espanto
la herencia de dinamita.
El corazón en vano
y su muerte.
Las pausas de mi delirio son mi descanso
y las dulces gotas mi descripción.
Sangre de toro me dejaron,
que se camufla con la paz,
servir de bien es mi intento,
¡Hay Dios dime lo correcto!
te echo de menos.
Vuelvo a las palabras, porque son mi comunicación
y confidentes,
oyentes silenciosos que comprenden los secretos,
estados y vivencias.
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domingo, 13 de mayo de 2012
Mau
Dime si me ves escribiendo esto
mi pequeña alegría.
Hazme saber que volverás
a verme algún día.
Que te acurrucarás en mi brazo
y no me dejarás llorar
por tu alma ida.
Fuiste tan feliz
gozo perpetuo,
y te fuiste tan rápido
de mi persona desdicha.
Dime que todavía sigues ahí,
jugando entre mis pies, pequeño.
mi pequeña alegría.
Hazme saber que volverás
a verme algún día.
Que te acurrucarás en mi brazo
y no me dejarás llorar
por tu alma ida.
Fuiste tan feliz
gozo perpetuo,
y te fuiste tan rápido
de mi persona desdicha.
Dime que todavía sigues ahí,
jugando entre mis pies, pequeño.
sábado, 14 de enero de 2012
Hasta el fondo
Estamos cayendo hondo
y cada vez más
¡plam!.
La poesía me hizo frente
y me hace recordar
recordarte,
recordarlos.
Apareciste versos lindos,
y tan horribles si no se mantienen
¡plam!
Seguimos cayendo hondo,
hasta el infinito
¿Qué aburrido no?
¡ Tráiganme la soga!
miércoles, 4 de enero de 2012
Lo ajeno, no es mío.
Los pasados solo se presencian cuando los llamas
y de cualquier forma averían
porque de los que hablo son ajenos,
recuerdos ajenos
que matan
que me ilusionan y me destrozan.
Son como pájaros blancos
que dicen ser benditos por su color
pero en su pecho llevan el pelo desteñido
pero porque nacen así
porque crecieron así,
igual que esas alusiones.
lunes, 2 de enero de 2012
De cero
Soy un gramo de felicidad
que se reparte por rincones,
mezclando desordenes de risas
y unos ojos chinos.
Volver a retornar es nuevo
y puede que me de miedo,
pero aquí estoy
pisando raíces
haciéndolas mis pies y brazos.
Los árboles son mi guía
y el elefante que me espera
lleva en cuello a la luna;
y me voy con el y con la noche,
con mi alegría y serenidad
buscándome.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
lunes, 26 de diciembre de 2011
Dejé de llorar en las noches
porque Dios no me escuchaba.
Así que comencé por la mañana,
pero estaba durmiendo.
Busqué mis lagrimas entre árboles procesados
y no encontré nada.
Deambulé por los ojos de mi madre y nunca miró
toqué las manos de mi padre
y nunca me sintió.
Entre la tierra húmeda se procesaron mis heridas
y se formaron cicatrices llamadas cemento.
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